lunes, 22 de noviembre de 2010

El Mesón de La Solana

El Mesón de la Solana, citado en "Lazarillo de Tormes" y en "El manuscrito de nieve", de Luís García Jambrina, estaba situado en el costado norte de la Plaza Mayor. "En el lugar que ocupan las actuales Casas Consistoriales había otra casa propiedad del Ayuntamiento, denominada Casa de la Ciudad: era utilizada por los miembros del Concejo para ver los festejos y como cárcel para los regidores y caballeros. Vivía allí el mayordomo de propios de la ciudad, encargado de la vigilancoa que en ella se guardaba: cereal de las paneres del pósito, armas, adornos... Tras el incendio del 11 de junio de 1622 de las Casas Consistoriales (luego Gran Hotel), el Concejo pasó a reunirse en la Casa de la Ciudad". Entre los mesonres que contaba la Plaza estaban el de los Toros, Rincón, de la Solana... escribe María del Mar Grajera en la Revista de Estudios Salmantinos, nº 26.
Tengo apuntado en un cuaderno de notas que la Casa de la Ciudad había sido reformada en 1622, construyéndose entonces un arco sobre la calle Trindad, que la unía con la casa de María de las Nieves, situada al otro lado de la calle. Se trataba de una obra parcial, que no tenía otro objeto que ensanchar su casa por las vistas de fiestas. En la parte inferior de esta casa, después del incendio que se produjo en 1708 se prolongó el pósito del pan. También estaba instalada aquí la tabernilla del vino blanco. La Calle Trinidad o Concejo de Abajo se corresponde con el tramo de calle Zamora entre la Plaza Mayor y la de Los Bandos.
Un dato interesante es que el citado arco sobre esta calle se apoyaba en una casa vinculada al mayorazgo que fundó don Martín Sánchez de Herrera, a la que seguí otra del vínculo que llamaban del Mesón de La Solana. En 1708, con motivo de las reformas por el incendio, el mesón sufrió reparaciones interiores, y seguramente fue preciso rehacer la solana de la que tomaba su nombre. El material del que estaban construidas las casas previas a la Plaza Mayor en su antecesora, de San Martín, eran de mampostería en el exterior, y en el interior de adobe, barro o ladrillo, además de estructura de madera. El Conde de Grajal llegó a describirlas como "muy despreciables, feas y de ninguna conbenienzia".
Cuando la construcción de la Plaza Mayor, el propietario del Mesón de La Solana, Antonio de Paz, no estaba dispuesto a renunciar a gran parte del frente de su propiedad que le arrebataba la Casa Consistorial, según los informes del arquitecto Alonso de la Fuente. Éste, en uno de esos informes, señala que de los cuarenta pies que tenía la fachada de Antonio Paz sólo le quedarían 16 abiertas a la plaza.
(Continuará)

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